jueves, 8 de junio de 2017

El poder del silencio, la puerta de entrada a cambios importantes

 

La fuerza del silencio.

La ausencia de sonidos puede ser la puerta de entrada a un mundo lleno de significados. Llegar a tener un tiempo de silencio te permite escucharte a ti, tu propia voz acallada por tantos ruidos; y si la mente también se calma, será mucho más fácil apreciar y resolver las diferentes situaciones que vivimos. El silencio nos da la oportunidad de escuchar tu propio cuerpo, tus latidos, tu respiración, tus leves movimientos, internos y externos,…
El ruido invade nuestra vida, en todo momento.
Las máquinas están por todas partes construyendo, derribando, circulando; oímos cuando agujerean una pared, cuando nos envían un mensaje, música estruendosa a través de la ventanilla de un coche, el despertador…
Quizás no existe el silencio absoluto, incluso en nuestro propio silencio escuchamos los de nuestro cuerpo. Pero cuando hablamos de silencio hacemos referencia a escuchar nuestra respiración, a relacionarnos con sonidos que nos aportan un estado de tranquilidad y relajación: el sonido del agua de un río, las olas chocando con la orilla de la playa, el canto de los pájaros, el silbido del viento,…Asociamos el silencio a un estado de bienestar.
Estar en silencio pone a prueba nuestra capacidad de estar solos. No tener que expresar cómo nos sentimos, sólo experimentarlo, interiorizarlo. Y no sabes que pasa, pero es un momento mágico: es la ausencia de ruido, estar contigo, revisar tu interior, aclarar tus ideas,…, desde la tranquilidad, experimentar tus sensaciones. Tú y Tú. No hay necesidad de explicar nada.
En esta sociedad tan ruidosa, una persona silenciosa es rara, loca,…, porque la ausencia de ruido se traduce como creencia de aislamiento. Hay una necesidad interna de buscar el silencio, una necesidad de entablar una relación más íntima con nosotros mismos, de recuperar todo aquello que el ruido se ha llevado.
La incapacidad de callar tiene un nombre: logorrea: opinar siempre, interrumpir constantemente a los demás, no callar nunca. No es más que la inseguridad, el miedo a uno mismo, a que el silencio predomine y tengas que enfrentarte a tu yo interior y que lo que veas no te guste. Pierdes la capacidad de disfrutar del sosiego del silencio, de descubrirte.
Debemos entrenarnos al silencio y hacerlo algo habitual en nuestra vida. Disfrutar de él nos aporta grandes beneficios internos.

El silencio ayuda a estructurar la información

El cerebro nunca descansa, incluso cuando en un estado de calma estamos completamente quietos o dormimos. Este maravilloso órgano sigue funcionando, pero de una manera diferente. Cuando el cuerpo descansa comienzan a desarrollarse otros procesos que complementan los que se realizan cuando estamos activos.
Lo que sucede básicamente es que se produce una especie de depuración. El cerebro evalúa la información y las experiencias a las que hemos estado expuestos a lo largo del día. Luego organiza e integra la información relevante y desecha lo que no es importante.
Este proceso es completamente inconsciente, pero produce efectos conscientes. Por eso sucede que a veces encontramos respuestas durante el sueño. O logramos ver las cosas desde un nuevo punto de vista, después de haber descansado algunas horas.
Lo interesante de todo esto es que un proceso similar también se produce cuando estamos en silencio. La ausencia de estímulos auditivos tiene casi el mismo efecto que el descanso. El silencio, por lo general, lleva a que pensemos en nosotros mismos y esto depura las emociones y reafirma la identidad.

Los importantes efectos sobre el estrés

El silencio no solamente nos vuelve más inteligentes, creativos y seguros, sino que también tiene efectos muy positivos sobre los estados de angustia. Los seres humanos somos supremamente sensibles al ruido. Tanto, que muchas veces despertamos sobresaltados por un objeto que cayó o por un sonido extraño.
Una investigación que se realizó en la Universidad de Cornell encontró que los niños que viven cerca de los aeropuertos mantienen un elevado nivel de estrés. Y no solo esto. También tienen una presión arterial más alta y presentan altos índices de cortisol, la hormona del estrés.

Por fortuna, también ocurre lo contrario. Y esto lo evidenció un estudio de la Universidad de Pavia, en el que se verificó que tan solo dos minutos de silencio absoluto son más enriquecedores que escuchar música relajante. De hecho, se evidenció que la presión sanguínea disminuía y que las personas lograban sentirse más despiertas y tranquilas después de este pequeño baño de silencio.
Como se observa, el silencio produce grandes beneficios tanto intelectuales como emocionales. Podríamos afirmar que mantenerte en silencio, al menos por pequeños lapsos al día, es un factor determinante en la salud cerebral. Y con ello, un elemento decisivo para mejorar nuestro estado emocional, salud y calidad de vida.

fuente: aqui

domingo, 4 de junio de 2017

Meditar no es poner la mente en blanco


Intentar poner la mente en blanco es pretender abstraerse de la realidad.

Uno de los mitos más extendidos sobre la meditación es que es una práctica que consiste en poner la mente en blanco. Incluso hay personas que llevan muchos años practicando la meditación creyendo que la mente ha de ponerse en blanco para que sea una práctica fructífera.
Pero antes de seguir: ¿qué significa poner la mente en blanco? Poner la mente en blanco, según se describe, significa despejarnos de todos nuestros pensamientos y emociones, ubicándonos así en un estado de mayor y plena conciencia. Hay personas que, pensando que esto es meditar, abandonan sus prácticas o ni siquiera las empiezan porque lo consideran muy difícil, o peor aún, les da miedo quedarse “en blanco”.
Meditar no es poner la mente en blanco. Poner la mente en blanco es prácticamente imposible, y en el caso de que alguien lo consiguiera, no tendría ninguna utilidad. La vida, la Creación, el cosmos, es esencialmente información que se manifiesta en distintas densidades vibratorias. Poner la mente en blanco significaría intentar frenar el flujo vibratorio de nuestras dinámicas tanto egoicas como conscientes, y no iría en consonancia con el proceso natural de lo devenido, es decir de la manifestación.
La mente no hay que aquietarla, es decir, forzarla a que cese de generar pensamientos. Lo que es importante es desidentificarnos de tales pensamientos. La meditación no es un proceso de lucha. Al contrario, es una práctica de no-lucha, el acrecentamiento de lo consciente en nosotros. La Conciencia no lucha con nada ni con nadie. El que lucha es el ego, las estructuras psicológicas con las que percibimos limitadamente la Realidad. Y precisamente la desidentificación es con dichas estructuras con las que nos condicionamos.
Este mito sobre la meditación es una confusión generalizada porque en Oriente se habla del Vacío, de la Nada, de lo que va más allá de las formas y los pensamientos. Pero cuando se habla en estos términos hemos de pensar en que se hace referencia a la infinita riqueza del Conocimiento del Ser. El Autoconocimiento trasciende los clásicos y limitantes pensamientos y emociones que convierten nuestra vida en algo mecánico y basado en el deseo y el sufrimiento. Cuando se hace referencia al Vacío o a la Nada, se está hablando de la esencia de toda existencia, que al no tener forma puede ser cualquier forma, y al no tener contenido puede manifestarse como cualquier contenido.
A nivel práctico, estoy hablando de romper la barrera de lo que “yo deseo” y de lo que creo que “yo soy”. Cuando nos damos cuenta de que lo que deseamos y creemos que somos es ilusorio, contradictorio y fijo –es decir, estancado-, reconocemos la realidad interna, que es una en la que vivenciamos más claramente las barreras que nos ponemos a nosotros mismos en nuestra interacción con las personas y el entorno. En segundo lugar, cuando nos damos cuentas de tales barreras autoimpuestas, nos hacemos conscientes de algo más importante que satisfacer los deseos puramente impulsivos que nos conducen al sufrimiento inútil: atender a la necesidad consciente del presente.

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jueves, 23 de marzo de 2017

LAS 5 LEYES DE HIERRO DEL CÁNCER (Dr. R.G. Hamer)

1. LEY DE HIERRO DEL CÁNCER. Todo cáncer se inicia con un choque o conflicto psicológico grave que afecta el estado mental de quien lo experimenta -obviamente, cada uno responde desde su propia personalidad y subjetividad.

El cáncer es una respuesta orgánica al conflicto –representado en una pérdida o en un acontecimiento o desestabilización de sus relaciones que la persona interpreta como algo destructivo o muy negativo para ella.

Esta primera ley especifica además otros puntos importantes:
En el momento que se produce el conflicto psicológico se produce una modificación en el campo electrofisiológico de un área cerebral concreta, llamado foco de Hamer, observable a través de un escáner cerebral (TAC).
Existe una relación definida entre el tipo de conflicto psicológico sufrido y el área cerebral afectada, y entre esta y el órgano concreto donde se manifiesta el cáncer.

2. LEY DE LA EVOLUCIÓN BIFÁSICA DEL CONFLICTO. A partir del choque podemos observar una interrelación entre la evolución del conflicto psicológico, la evolución del foco de Hamer en el cerebro y la de la enfermedad orgánica que básicamente consiste en dos fases:

1º fase: Toda aparición de un conflicto como el mencionado es seguido por una etapa de estrés (fase activa del conflicto). En esta fase la persona muestra nerviosismo, manos frías, dificultad para dormir, tensión muscular, falta de descanso, de relajación, respiración superficial, etc. En este sentido practicar técnicas de relajación, ejercicio suave o estiramientos puede atenuar el impacto del conflicto psicológico.

2º fase: En el momento en que se soluciona el conflicto psicológico se entra en la segunda fase (fase resolutiva o curativa del conflicto) en la que el predominio es de relajación/cansancio. Es decir EN EL MOMENTO QUE SE RESUELVE EL CONFLICTO PSICOLOGICO LA ENFERMEDAD INICIA SU PROCESO DE AUTOCURACION.
Si el cuerpo tiene un entorno adecuado, libre de tóxicos y la suficiente energía el proceso de curación se produce solo. Cabe resaltar que muchas veces es en la 2º fase cuando se produce el diagnostico medico de identificación de enfermedad dañina, como es el caso de la leucemia o el infarto de miocardio, que si bien puede ocasionar complicaciones importantes que hay que tratar, hay que entenderlas como procesos de curación del cuerpo.

3. LEY DE SISTEMA ONTOGENÉTICO DE LAS ENFERMEDADES. La manifestación de la enfermedad depende del origen embriológico del tejido afectado:
Cuando el impacto se realiza sobre un tejido desarrollado a partir del endodermo o mesodermo embrionarios, durante la fase activa del conflicto se generan proliferación celular o tumoraciones en los órganos correspondientes mientras que en la fase de resolución del conflicto se produce detención del crecimiento, enquistación, reducción bacteriana, etc.
Cuando el impacto se realiza sobre tejido desarrollado a partir del ectodermo, durante la fase activa se generan necrosis o ulceraciones en los órganos correspondientes, mientras en la fase resolutiva hay edematización, hinchazón, crecimiento abundante, cicatrización.

4. LEY DEL SISTEMA DE ONTOGÉNESIS DE LOS MICROBIOS Y BACTERIAS. Los microbios, bacterias y virus colaboran con el organismo durante la fase de curación. Es decir, una gripe, por ejemplo es una manifestación de la resolución del conflicto psicológico:
Si el conflicto ha afectado a zonas del endodermo o del mesodermo, durante la fase de resolución aparecerán hongos, bacterias y gérmenes que ayudarán a eliminar la proliferación celular o la tumoración que se produjo durante la fase activa.

Si el conflicto afectó al ectodermo, durante la fase de resolución aparecerán microorganismos y virus que ayudarán a restaurar las necrosis o ulceraciones producidas en la fase activa del conflicto.

5. LEY DE LA QUINTA ESENCIA O COMPRENSIÓN DEL SENTIDO DE LA ENFERMEDAD. La enfermedad es un programa biológico destinado a decirle al individuo que está viviendo una situación que no le conviene, que no ha asimilado.
Las enfermedades no ocurren por casualidad, ni por caprichos del “destino”. 

SI OBSERVAMOS LO QUE LA ENFERMEDAD NOS PERMITE HACER, NOS OBLIGA A HACER O NOS IMPIDE HACER PODEMOS ENCONTRAR PISTAS DEL CONFLICTO PSICOLÓGICO ASOCIADO.

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viernes, 17 de marzo de 2017

Cuatro ‘falsos saludables’ en el supermercado


En cada elección sobre qué metemos en nuestro carro, luchamos contra todos los reclamos posibles que el marketing ha podido idear

Abastecemos nuestras neveras en supermercados que nos ofrecen pasillos y más pasillos llenos de estanterías con miles de productos. En ese escenario, cada fabricante desea que elijas el suyo, así que lo publicitará más, lo envolverá mejor, le dará más sabor y le escribirá en la parte más visible del envase aquello que crea que puede hacerlo parecer el rey del lineal, o el más sano, o el único que te da algo que la competencia no tiene. En cada elección sobre qué metemos en nuestro carro, luchamos contra todos los reclamos posibles que el marketing ha podido idear.
No deja de ser un baile de máscaras: a menudo el producto real, el que se encuentra tras todos los adornos del envase es muy similar al resto de sus homólogos y con toda probabilidad habrá exagerado hasta el límite de lo legal (o hasta el vacío legal en muchos casos) sus bondades y escondido sus defectos.



MÁS INFORMACIÓN

Como hablar de todas las triquiñuelas que se usan para convencernos desde las estanterías daría para un año entero de artículos, vamos a echar solamente un vistazo a cuatro de los productos más habituales de los que nos intentan vender como muy saludables:


Yogures desnatados


¿Qué nos cuentan? Los yogures desnatados de mil sabores y con los ingredientes más exóticos que podamos imaginar copan las neveras de los supermercados. Se venden como una opción más saludable que la versión entera por su menor contenido calórico y la ausencia de grasas.
¿Cuál es la realidad? Muchos yogures desnatados llevan azúcar añadido, y no en poca cantidad. Además, sabemos que la grasa láctea no debería ser una gran preocupación, menos en la cantidad que aporta un yogur. El consumir los lácteos enteros contribuye a favorecer la saciedad. Deberíamos primar el “sin azúcar añadido” por encima del “desnatado”.
La mejor elección: el yogur natural sin más.

Bollería y galletas sin azúcar


¿Qué nos cuentan? Ante la presión que se está produciendo en los últimos tiempos sobre el consumo de azúcar y el elevado contenido del mismo en muchos productos procesados, las marcas han optado por solucionar el problema a golpe de edulcorante, lo que les permite escribir un “Sin azúcar” en la caja y revestir así al producto de un halo de salubridad.


Muchos fiambres tienen un contenido en carne muy bajo. No son productos de calidad, y además entran en la clasificación de carnes procesadas que la OMS aconseja reducir
¿Cuál es la realidad? Siguen siendo productos fabricados con ingredientes poco recomendables (harinas refinadas y grasas de mala calidad), que desplazan el consumo de alimentos saludables como la fruta, los frutos secos o un pan integral. Además, los edulcorantes, por ser acalóricos, no son inocuos. Sabemos que afectan de manera negativa a nuestra microbiota y que contribuyen a mantener ese umbral del dulzor tan elevado al que estamos tan (mal) acostumbrados.
La mejor elección: olvida las galletas y la bollería, hazte una tostada de pan integral de calidad.

Fiambres bajos en grasa


¿Qué nos cuentan? York o fiambre de pavo como máxima representación del desayuno o merienda fitness. Nos los venden como algo fácil de comer, ligero y sano.
¿Cuál es la realidad? Muchos fiambres tienen un contenido en carne muy bajo, de menos del 70%, el resto es fécula, almidones, azúcares, aditivos y agua. No son productos de calidad, y además entran en la clasificación de carnes procesadas que la OMS aconseja reducir.
La mejor elección: La carne natural, no procesada. Una pechuga de pollo o de pavo a la plancha o al horno podemos cortarla en láminas que guardar en la nevera y consumir en frío en las mismas ocasiones que usamos fiambres.

Cereales para cuidar la linea


¿Qué nos cuentan? Son cereales de desayuno, muy enfocados a público femenino que prometen ayudar a “cuidar la línea” o incluso a perder peso.
¿Cuál es la realidad? Igual que la mayoría de cereales de desayuno, son muy ricos en azúcar, suelen rondar el 15-20% de azúcar añadido y llevar solo una parte de integrales. Referencias que no se venden con esos reclamos publicitarios y son mucho más baratas, como unos Corn Flakes, rondan en cambio el 8% de azúcar.
La mejor elección: Los cereales integrales sin azúcar añadido como los copos de avena, el arroz integral hinchado o cereales en copos tostados sin azúcar.
Antes de acabar, quiero recordar que la fruta y los frutos secos siempre son opciones ganadoras, aunque no lleven lustrosos envases glosando sus virtudes, ni sean protagonistas de inspiradores anuncios publicitarios. Y que como opción proteica los huevos, el hummus o el tofu pueden alternarse perfectamente con la carne y sustituir a los fiambres siendo una opción mucho mejor.
En resumen, compra sobre todo materias primas o productos poco procesados: alimentos que no necesiten etiqueta, ni envase, ni lista de ingredientes.

Lucía Martínez Argüelles, es dietista-nutricionista, máster en nutrigenómica y nutrición personalizada, TSD y bloguera en www.dimequecomes.com

fuente: aqui

jueves, 9 de marzo de 2017

14 palabras tóxicas que deberías eliminar de tu vocabulario


Expresiones y palabras limitantes que te atan a esquemas mentales poco constructivos.

Hay palabras tóxicas que no deberíamos utilizar. Algunas de ellas son negativas para nosotros porque son términos limitantes que nos impiden avanzar y desarrollarnos, otras son poco específicas y otras pueden dañar la autoestima de la persona a la que se lo decimos.
Tal y como afirma la psicóloga Nuria Luján Treviño: “La manera como utilizamos el lenguaje afecta a los demás, porque podemos hundir a alguien o provocarle un cambio en las actitudes según lo que le decimos”.

Somos lo que decimos

Las palabras tienen un efecto positivo o negativo en nosotros mismos y en los demás. Catherine Pratt, autora del libro “Cómo tratar con gente negativa”, afirma que las personas negativas pueden provocar que otros se sienten agotados o incluso deprimidos. Y es que las palabras que utilizamos no solo afectan a otros individuos, sino que hablan mucho de nosotros. Como dice la frase popular, “el lenguaje es el reflejo de nuestro pensamiento”.
Las palabras tóxicas también tienen consecuencias sobre nuestra propia imagen y sobre cómo nos ven los demás. Las personas queremos rodearnos de gente positiva y evitar aquellas personas que nos hacen sentir mal y que proyectan negatividad. Además, las palabras tóxicas también son palabras limitantes, en el sentido de que limitan nuestro desarrollo personal y no nos permiten alcanzar el éxito.

Una lista de palabras tóxicas

Pero, ¿qué palabras tóxicas hay? ¿cuáles son las palabras negativas?
Existen una serie de términos que no deberíamos emplear como parte de nuestro lenguaje. Son los siguientes.

1. Incompetente

Hay palabras que cuando alguien las recibe le hacen sentir como un torpe e un inepto. Por eso se debe evitar llamar incompetente a alguien. ¿Por qué? Pues porque cada persona tiene una serie de virtudes y defectos, y puede ser bueno para realizar unas tareas pero no otras.
Por ejemplo, una persona igual no es buena trabajando de camarero, pero puede tener un gran dominio de las nuevas tecnologías y se desempeña excelentemente como programador web. Para no utilizar la palabra incompetente en lo referente al trabajo a los estudios, siempre es aconsejable alentar a este individuo a que encuentre su verdadera pasión. Puede que para ese trabajo no sirva, pero habrá otro en el que encaje perfectamente y en el que podrá explotar sus competencias.

2. Raro

Los individuos podemos tener muchos prejuicios y ponernos a la defensiva con lo que no entra dentro de nuestros esquemas mentales. Existen muchas culturas con sus formas de pensar y sus valores y sus costumbres, y esto es lo que hace que nuestro mundo sea tan variado, rico y diverso. Cuando afirmamos que alguien es raro, estamos diciendo que nosotros somos lo normal, cuando, en realidad, todos somos diferentes.
Si eres de esos que llama raro a alguien y sufre algún tipo de problema, deberías estar agradecido de la suerte que has tenido por nacer en una buena familia y por gozar de una buena salud. La vida puede ser muy injusta con algunas personas.

3. Te necesito

Esta frase, si es empleada en una relación de pareja, hace referencia a la dependencia emocional. La utilizan personas que tienen una autoestima baja y que se enganchan a una relación pese a ser tóxica. Cuando alguien goza de una autoestima alta no necesita a nadie para ser feliz, porque la pareja es un complemento y no lo es todo para él o ella.

 

4. No puedo

“No puedo” es una de esas palabras limitantes que te imposibilitan pasar a la acción y son paralizantes. Salvo en casos extremos, el esfuerzo y la perseverancia te permitirán alcanzar tus metas. Siempre y cuando estas metas sean realistas.

5. Debo, no debo

“Debo o no debo” tiene que ver con una serie de creencias sociales o lo que los demás te dicen que debes hacer. Tú eres la única persona que sabe lo que te motiva y lo que te hará feliz. Así que ya puedes borrar de tu diccionario personal esta palabra o las frases como: debo casarme, debo ser médico, etc. Mejor utilizar así: "quiero ser bombero" o "quiero viajar".

6. Imposible

Esta palabra es similar a “no puedo”, y como se ha dicho anteriormente, excepto algunos casos, los objetivos realistas se pueden lograr. Más que imposible, mejor sería de decir: “es difícil pero no imposible.”

7. Odio

El odio es una emoción negativa que fomenta la agresividad y la violencia. Según cuenta el psicólogo Manuel Vitutia en el Huffington Post, “Esta emoción nos roba la paz y no nos deja disfrutar de nada más. Sentir odio es como sufrir una úlcera". No conseguiremos nada diciéndole a alguien que le odiamos. Siempre es mejor la aceptación y seguir adelante sin rencores.

8. Aburrido

Siempre hay cosas que hacer, si estás aburrido es porque tienes una vida poco rica. En vez de quedarte en el sofá mirando el televisor, mejor que salgas a dar un paseo, a correr o te leas un libro interesante de psicología como estos: “Los 30 mejores libros de Psicología que no puedes perderte”.

 

9. Enfadado

El enfado es muchas veces una reacción de la que nos arrepentimos. Por ejemplo, cuando estamos en pareja y explotamos por una tontería, luego toca pedir disculpas por nuestra reacción y reconocer que no era para tanto. Los expertos afirman que el enfado es una reacción secundaria que oculta muchas veces la inseguridad, el miedo o la tristeza. Por tanto, si vas a enfadarte, primero analiza si no hay otra causa que lo esté provocando tu enojo.

10. Culpa

Culpar a los demás también puede enmascarar nuestras propias inseguridades, y puede evitar reconocer que nosotros también somos culpables. De hecho, es más fácil culpar al otro que hacer una profunda reflexión sobre tu parte de culpa.

11. Feo

Vivimos en una sociedad que valora mucho el aspecto físico de las personas y en el que predomina una cultura de la imagen. Y no todo el mundo tiene unos rasgos físicos que enamoran. Pero eso no te da derecho a despreciar a alguien por ese motivo, porque puede que en su interior atesore otras cualidades importantes. Llamar feo a alguien puede hacerle mucho daño y por eso debemos borrarlo de nuestro diccionario.

12. Inútil

Llamar inútil a alguien es como llamarle incompetente. Es un insulto degradante que debería evitarse a toda costa. En el trabajo, si piensas que alguien no tiene las cualidades necesarias para desempeñar esa función, házselo saber pero motívale para que se dedique a otra cosa. Seguro que podrás sacar a relucir su talento de otra manera.

13. Fracaso

La palabra fracaso debe borrarse del diccionario personal, porque es una palabra limitante y, por tanto, interfiere negativamente en el desarrollo personal. Los fracasos son experiencias de las que se puede aprender y son vivencias muy enriquecedoras.

14. Malo

Llamar malo a alguien es poco específico. Además, que algo sea bueno o malo puede ser discutible. Por ejemplo, hay personas que piensan que tener relaciones sexuales con más de una persona es malo aunque en realidad no es así.
Asimismo, podemos llamar malo a alguien simplemente porque no nos trata como querríamos. Por poner otro ejemplo, si nuestra pareja nos deja, el dolor hará que la veamos como una mala persona, porque es el rencor el que se está manifestando.

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lunes, 20 de febrero de 2017

¿En qué consiste la educación? - Emilio Carrillo


Educación: «contribuir a sacar del otro lo mejor de sí»

El sistema educativo está en crisis. No se sabe muy bien lo que significa educar, o lo que hay detrás de la denominación sistema educativo. Observemos que los vocablo -educación y educar proceden del verbo latino educare, que significa «contribuir a sacar del otro lo mejor de sí». Si no se está haciendo esto, no se puede decir que se esté educando. Por ello, la educación tiene dos fundamentos principales: colaborar para que el niño, el adolescente o el joven se conozca a sí mismo; y para que, al hacerlo, ponga en valor sus dones y talentos (sus capacidades y facultades innatas).

Educación y formación no son lo mismo

Coloquialmente se suele hablar de educación y formación como sinónimos, pero no significan lo mismo. Tampoco es lo mismo educar que formar. Concretamente, formación y formar no derivan de educare, sino de otro verbo latino: formare. Su traducción admite actualmente una doble interpretación: ‘formar’ y ‘formatear’. La línea que separa ambos términos es muy fina, pero muy importante. De hecho, es muy fácil pasar de formar a formatear:

+Formar es el proceso de aprendizaje de técnicas, herramientas, habilidades y conocimientos, ligados o no a los dones y talentos de la persona, que sirven para acceder al mercado laboral.

+Formatear es lo que se hace en informática cuando se formatea, por ejemplo, un disco duro: se borran los ficheros primigenios que contenía para sustituirlos por otros. El espacio queda «limpio» y ya se pueden grabar nuevos ficheros en él. Hay que recordar que cuando se le da al comando de formatear suele aparecer una pregunta en la pantalla: «¿Está Ud. seguro?». El programa tiene el detalle de advertirnos de que si elegimos formatear van a desaparecer los archivos actuales que contenga el disco. Pero nadie hace esta pregunta a los padres cuando llevan a sus hijos por primera vez a un centro educativo.

Sistemas de creencias, programas informáticos…

Es realmente esto, formatear y no educar, lo que con demasiada frecuencia y facilidad hacen los padres y el denominado «sistema educativo»: pretenden dejar a un lado los ficheros originales del niño, adolescente o joven (sus dones y talentos innatos, sus habilidades, sus facultades) e imponer en su lugar otros ficheros distintos: sistemas de creencias que actúan a modo de «programas informáticos» que desvirtúan y anulan lo que son los chicos. El sistema educativo amolda y somete a los educandos a lo que el sistema social y económico imperante quiere de ellos. Para ello, los encorseta; ajusta su comprensión de las cosas y sus pautas de conducta y comportamiento a las normas y reglas establecidas por el sistema. El pretexto es que estén preparados para incorporarse al mercado laboral. Así pues, son transformados en una especie de robots que no hacen las cosas por sí mismos, a partir de lo que son y lo que se mueve en su interior. Sus acciones y reacciones van pasando a ser mecánicas, automáticas, a medida que han sido inducidas y provocadas por esos programas informáticos, por esos sistemas de creencias.

Llegada a la edad adulta, esa persona creerá que hace cosas, que actúa, pero será mentira; nunca va a hacerlo. Porque su hacer cotidiano va a consistir en respuestas mecanizadas. El programa informático va marcando la forma de vida que quiere desarrollar la persona: por ejemplo, la forma de acceder al mercado laboral o el tipo de trabajo que quiere tener, o la manera de relacionarse con sus amistades, o el formato que debe tener su relación de pareja…

El sujeto esclavo

Con esto, el sistema consigue convertir al ser humano en un sujeto esclavo. Este es el producto final del proceso de formateo. Fijémonos en el término sujeto: literalmente, significa «estar sometido». Esto es precisamente lo que se pretende; que el ser humano esté sometido, a un sistema y a unas normas que alguien le impone. Para el individuo, verse como un sujeto es lo más normal del mundo, a causa del sistema de creencias que se le ha introducido. Es lo frecuente; pero no es en absoluto lo normal. No es normal que todos nos veamos como sujetos independientes del resto; esto corresponde a un punto, en el proceso evolutivo y consciencial, muy «infantil». Forma parte de lo que me gusta llamar consciencia egocéntrica. Y su superación nos lleva a avanzar hacia una consciencia transpersonal.

El conocimiento de uno mismo

Como padre o madre, o como educador, es hora de que recuerdes y recuperes lo que es la esencia de la educación: colaborar para que el niño, el adolescente o el joven se conozca a sí mismo y, al hacerlo, ponga en valor sus dones y talentos. Así dará lo mejor de sí. De otro modo, se está abonando el terreno de la frustración y el sufrimiento.

«Conócete a ti mismo». Este conocido aforismo fue colocado por los grandes sabios de la Grecia clásica, hace dos mil quinientos años, en el pronaos del templo de Apolo, en Delfos, donde se ubicaba ni más ni menos que el oráculo de los dioses. Si hubiesen vivido en nuestros días, esos sabios habrían sustituido ese aforismo por este: «Date cuenta de que eres Conductor y coche»; es decir, date cuenta de que eres mucho más que tu yo físico, emocional y mental (coche), que eres algo que no es de este mundo (Conductor) encarnado en este mundo. Cuando sabemos que nuestro origen es divino y eterno y que el cuerpo no es más que un vehículo que utilizamos, desaparece el miedo a la muerte, y podemos llevar una dinámica de vida radicalmente distinta. Los miedos se van diluyendo y en su lugar va apareciendo la libertad, que consiste precisamente en la carencia de miedos. Además, el conocimiento de uno mismo va muy ligado al conocimiento de los propios dones y talentos.

Los dones y talentos

Conviene educar a la persona para que despliegue una actividad laboral que no sea trabajo, sino que se vincule a sus dones y talentos. El trabajo es la actividad propia del sujeto esclavo, mientras que el ejercicio de los dones y talentos es lo propio del individuo libre. Por tanto, conviene que tanto los padres como los educadores estén atentos a los dones y talentos de los chavales, estimulen su florecimiento y faciliten su puesta en práctica.

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viernes, 3 de febrero de 2017

7 Ejercicios Mindfullness que pueden realizarse en casa


Muchos sufrimos el estrés en nuestro puesto de trabajo, e irónicamente la propia sobrecarga de trabajo impide a muchos poder atajar el problema por falta de tiempo. La experta en gestión del estrés Elizabeth Scott nos propone unos ejercicios mindfulness que son lo suficientemente simples para que cualquiera pueda realizarlos en su propia casa o lugar de trabajo y son, al mismo tiempo, un método extraordinariamente poderoso para mejorar nuestra capacidad de relajación, concentración y nuestra productividad.

Ejercicio 1: Un minuto de atención plena

Este es un ejercicio fácil que puedes hacer en cualquier momento del día. El objetivo consiste en enfocar toda la atención en tu respiración durante un minuto. Deja abiertos los ojos, respira con el vientre en lugar de con el pecho y trata de respirar por la nariz y que salga por la boca. Céntrate en el sonido y el ritmo de la respiración. Prepárate para que la mente deambule (porque lo hará) y tendrás que esforzarte por devolver la atención al objetivo cada vez que esto pase. Puedes realizar este ejercicio las veces que quieras ya que te ayuda a restaurar la mente, conseguir claridad y paz. Este ejercicio es la base fundamental de una técnica de meditación mindfulness correcta.

Ejercicio 2: Observación consciente

Escoge un objeto. Cualquier objeto cotidiano: una taza de café, un bolígrafo… Ahora permite que absorba completamente toda tu atención. Solo obsérvalo. Ser consciente de lo que estás observando te aporta una sensación de “estar despierto”. Observa cómo la mente se libera de pensamientos y se centra en el momento presente. Es algo sutil pero poderoso. También puedes practicar la observación consciente con las orejas en lugar de los ojos. Algunas veces escuchar es mucho más potente que mirar.

Ejercicio 3: Cuenta hasta 10

Este ejercicio no es más que una simple variación del ejercicio 1. En este caso en lugar de centrarse en la respiración, cierra los ojos y enfoca la atención en contar lentamente hasta 10. Si en algún caso pierdes la concentración, debes empezar por el número 1. En la mayoría de los casos sucede algo así:
– “Uno… dos… tres… tengo que comprar leche hoy. Oh, UPS, estoy pensando.” – “Uno… dos… tres… cuatro… esto no es tan difícil después de todo… ¡Ese es un pensamiento! Empezar de nuevo.” – “Uno… dos… tres… ahora ya lo tengo. Realmente estoy concentrando ahora…”

Ejercicio 4: La llamada a la atención

En este ejercicio consiste en centrar tu atención en la respiración cada vez que se produce una señal ambiental específica. Por ejemplo, cada vez que suena el teléfono. Simplemente elige una señal ajena a ti. Cualquier cosa es válida. Cada vez que te miras en el espejo, cada vez que tus manos se tocan, cada vez que oyes el claxon de un coche, el silbido de un pájaro… Esta técnica está creada para conseguir que, cuando se realiza la acción de enfocar la respiración, tu mente viaja al momento presente y se hace consciente de ello.

Ejercicio 5: Escuchar música

Escuchar música tiene muchos beneficios, tantos, que la música está siendo utilizada terapéuticamente. Eso es porque escucharla produce una gran conciencia del ejercicio. Puedes escuchar música relajante y sentir los efectos calmantes mientras haces un ejercicio mindfulness centrándote realmente en el sonido y la vibración de cada nota.

Ejercicio 6: Limpieza de casa

El término “limpieza de casa” tiene un significado literal, así como uno figurativo; deshacerse de carga emocional. Dejando atrás las cosas que ya no sirven. Ambos pueden ser calmantes para el estrés. El desorden, es un estresor muy importante a tener en cuenta. Limpiar la casa, (reconociéndolo como un ejercicio de atención consciente) puede traer beneficios duraderos. Tienes que verlo como un acontecimiento positivo, un ejercicio de alivio del estrés y autocomprensión, en lugar de simplemente como una tarea. Céntrate en lo que haces y cómo lo estás haciendo.

Ejercicio 7: Observa tus pensamientos

Es difícil conseguir que cualquier persona estresada y ocupada que lleva un rápido ritmo de vida, lo abandone para enfocarlo en una corriente de pensamiento a través de la mente. La idea de sentarse, incluso, les produce más estrés. Si eres una de esas personas, en lugar de trabajar contra la voz de tu cabeza, puedes sentarte y “observar” tus pensamientos en lugar de involucrarte en ellos. De esta manera no conseguirás eliminarlos como en el resto de ejercicios pero es una buena técnica para disminuir su intensidad.
Estos ejercicios de conciencia están diseñados para desarrollar tu capacidad de mantenerte en el momento presente y son una buena manera de mejorar tu capacidad de concentrarte. Practicando esos ejercicios también encontrarás más fácil meditar.
Es importante darse cuenta de que hay una diferencia entre la atención y concentración. La concentración te ayuda a centrar tu atención en una cosa o la otra y de esta manera te ayuda a tomar el mando de lo que pasa en tu mente. Pero atención plena es un paso más allá de la concentración. Atención plena es un estado de conciencia. Es “presencia” de la mente.


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miércoles, 18 de enero de 2017

¿Qué es el ego y cómo opera?- Eckhart Tolle



La mente es comparable con el océano; en la profundidad está calmado y pacífico; y en la superficie está agitado y turbulento.

A la profundidad de la mente, se la denomina el Ser. Es la esencia de todas las cosas; la energía de la cual todos formamos parte; es el todo (Tao), o también llamado la Realidad Absoluta, Conciencia Pura o Dios.
La superficie de la mente, en cambio, es el ego.

¿QUÉ ES EL EGO? 



Es la identificación con el yo físico-mental-emocional. Es decir, cuando nos identificamos con nuestros pensamientos, con nuestro cuerpo físico, con el mundo que nos rodea y con nuestra propia historia de vida, entonces es cuando surge un falso sentido de “yo”; un personaje ficticio al cual llamamos el ego.

Este sentido de “yo” se siente separado de los demás y vive en función de conceptos mentales y patrones condicionados impuestos por la familia, la sociedad y la cultura en general.

En el momento de nacer, se te asigna un nombre, y se te va programando tu mente a través de la educación y el sistema cultural y social. Por tanto, se ha creado un ser conceptual, el cual no existe, es tan solo una creencia, una idea, es mental.

El Ser es lo que tú eres. Es tu verdadera naturaleza; libre de conceptos, condicionamientos, ideas y pensamientos.

El Ser es la Realidad Absoluta, es Conciencia Pura. Es el espacio-silencio-consciente no manifestado, del cual surge toda la manifestación; el mundo.
Todo es el Ser. Nada puede existir fuera del Ser.

El Ser no es un estado, es adimensional; es un no-estado, desde el cual surgen los diferentes estados de conciencia.

Así, podemos decir, que desde la paz y el silencio absoluto, surge un movimiento mental, creando un mundo manifestado y una existencia dual.

El Ser siempre es; es permanente, atemporal, es ilimitado e infinito. Y del Ser, surge el movimiento mental, dando forma a los diferentes estados de conciencia; los cuales concurren mutuamente. Este movimiento mental está formado principalmente de pensamientos, los cuales son impermanentes, están sujetos al tiempo, son limitados y finitos.

Cuando vives desde el ego, no eres. Simplemente te identificas con el pensamiento, surgen emociones y crees que lo que tú percibes y lo que tú ves, es la realidad.

Cuando vives desde el ego, surgen todo tipo de ilusiones, percepciones erróneas y dolores que han permanecido ocultos en nuestro interior y que salen a la superficie cuando se da una situación concreta en la vida.

Cuando estás en el Ser, es cuando vives la realidad tal y como es. Esto solo es posible hacerlo en el momento presente, justo en este mismo instante, aquí y ahora.

Vivir en el Ser es permanecer como Presencia consciente, sin tiempo. Es la dimensión vertical, la cual es la realidad. La dimensión horizontal es la de la mente, en la cual hay pasado y futuro. La dimensión horizontal es la ilusión.
El ser humano vive entre estas dos dimensiones, la vertical y la horizontal, las cuales forman la dualidad de la totalidad, del Tao.

Si te identificas con la mente, los pensamientos, toda tu realidad será una ilusión. Son tus percepciones erróneas, creadas por ti mismo a partir de un pensamiento o una emoción.

Si estás en el aquí y ahora, en el Ser, dejas de identificarte con la mente y fluyes con lo que Es. Y cuando estás en este estado, no hay lugar para sufrimiento, ni ilusiones, simplemente Eres uno con el Todo.

Cuando vives desde el ego, no eres feliz. No aceptas lo que se te ha dado; deseas cambiarlo. Entonces pones resistencia, hay lucha interior, y por tanto, sufrimiento.  Deseas que tu vida sea diferente de lo que es. Eres un mendigo.
Nunca puedes encontrar la felicidad mientras vivas identificado con tu mente. Para poder encontrar la felicidad, debes ir más allá. Debes trascender la mente, el pensamiento. Debes estar en el Ser.

Cuando estás en el Ser, todo lo que hay en tu vida lo encuentras perfecto. No deseas que las cosas sean diferentes, pues comprendes que todo lo que es, está bien, es correcto, es perfecto. Tienes paz interior, no hay lucha, no hay resistencia, no hay sufrimiento ni dolor.

Para encontrar la verdadera felicidad, tu atención no debe estar en la mente, debe estar en el Ser. Y esto solo se consigue con la práctica espiritual; meditación cada día, y auto-indagación.

Si practicas cada día meditación y auto-indagación, al cabo de unos años, habrás trascendido la mente y estarás en el Ser. Entonces todo te parecerá perfecto, ya no serás un mendigo, y además, podrás lograr tus deseos.

Este es el estado de Buda y Cristo. Es el estado de Iluminación.

La Iluminación es permanente, es un estado que permanece todo el tiempo. Siempre está ahí. Lo que sucede es que queda oscurecido por el pensamiento constante y la identificación con él.

Ahora, quizás habrá algunos días en los que trasciendas la mente y estés en el Ser; lo veas todo bello, perfecto, sientas paz en tu interior y ningún deseo de cambiar tu vida. Pero este estado puede durar muy poco y luego vuelvas a “caer” en el estado dormido, en la distracción de los pensamientos. Para poder llegar a la iluminación, el estado permanente del Ser, debes hacer la práctica espiritual todos los días: meditación y auto-indagación.

Cuando vives en una aceptación completa de lo que es, ese es el final de todo el drama en tu vida. Porque vives desde el Ser.

La mayoría de las llamadas “cosas malas” que ocurren en la vida de las personas se deben a la inconsciencia. Son creadas por uno mismo, o más bien creadas por el ego.

A veces me refiero a esas cosas como “drama”. Cuando eres plenamente consciente, el drama ya no viene a tu vida.

¿CÓMO OPERA EL EGO Y CÓMO CREA EL DRAMA?



El ego es la mente no observada que gobierna tu vida cuando tú no estás presente como la conciencia testigo, como el que observa.

El ego se percibe a sí mismo como un fragmento separado, en un universo hostil, sin conexión real interior con ningún otro ser, rodeado de otros egos que, o bien ve como una amenaza potencial o que intentará usar para sus propios fines.

Los patrones básicos del ego están diseñados para combatir su propio miedo y su sensación de carencia.

Son la resistencia, el control, el poder, la codicia, la defensa, el ataque, etc.
Algunas de las estrategias del ego son extremadamente inteligentes, pero nunca resuelven verdaderamente ninguno de tus problemas, simplemente porque el ego mismo es el problema.

El ego solo puede vivir en el pasado y en el futuro. Cuando estás en el presente, en el aquí y ahora, no hay ego, solo presencia.

Cuando los egos se juntan, sea en las relaciones personales o en las organizaciones o instituciones, ocurren cosas “malas” tarde o temprano: drama de un tipo u otro, en forma de conflicto, problemas, luchas de poder, violencia física o emocional, etc.

Esto incluye males colectivos tales como la guerra, el genocidio y la explotación, todos debidos a la inconsciencia masificada.

Cuando te vuelves a conectar con el ser y ya no estás dominado por tu mente, dejas de crear esas cosas. Ya no creas o participas en el drama.

Muchos tipos de enfermedades son causadas por la resistencia continua del ego; que produce bloqueos en el flujo de energía que circula por el cuerpo.

Debido a la identificación con un pensamiento, surge una emoción. Si el pensamiento es positivo, la emoción será de alegría, contento, felicidad. Pero si el pensamiento es negativo, la emoción será de tristeza, miedo, ira o dolor.

Cuando hay emociones negativas, éstas alteran el ritmo de nuestro flujo de energía vital, creando bloqueos y estancamientos, los cuales impiden que la energía vital fluya correctamente. Las enfermedades físicas es el síntoma que nos avisa de que se ha producido un bloqueo o estancamiento de nuestra energía vital.

Siempre que dos o más egos se juntan, sigue el drama de un tipo u otro. Pero incluso si vives totalmente solo, puedes crear tu propio drama.

Cuando sientes pesar de ti mismo, hay drama. Cuando te sientes culpable o ansioso, creas drama. Cuando permites que el pasado o el futuro oscurezcan el presente, estás creando drama. Siempre que no estás en el momento presente, permitiéndote ser, estás creando drama.

La mayoría de las personas están enamoradas del drama particular de su vida. Su historia es su identidad. El ego gobierna su vida.

Incluso su búsqueda de una respuesta, de una solución o de curación, forma parte de él. Lo que más temen y se resisten a aceptar es el fin de su drama. Mientras sean su mente, lo que más temen y a lo que más se resisten es a su despertar.

Cuando vives en una completa aceptación de lo que es, ese es el final de todo el drama en tu vida.

Nadie puede tener siquiera una discusión contigo. No se puede discutir con una persona completamente consciente.

Una discusión implica identificación con la mente y una resistencia y reacción a la posición de la otra persona. El resultado es que los polos opuestos se energizan mutuamente. Esa es la mecánica de la inconsciencia.

Cuando eres completamente consciente, no hay ni ataque, ni defensa. Por eso, no hay drama. Cuando eres completamente consciente, dejas de estar en conflicto.
La mayor parte del sufrimiento humano es innecesario. Es creado por uno mismo, mientras la mente no observada maneje nuestra vida. Es decir, mientras estemos identificados con el pensamiento, con un sentido de “yo”, habrá sufrimiento de una forma u otra.

El dolor que creas ahora es siempre una forma de no aceptación; una forma de resistencia inconsciente a lo que es.

En el nivel del pensamiento, la resistencia es una forma de juicio. En el nivel emocional, es una forma de negatividad.

La intensidad del sufrimiento, depende del grado de resistencia al momento presente. Y ésta, a su vez, depende de la fuerza de tu identificación con la mente.
El ego siempre busca negar el Ahora y escapar de él. Cuanto más identificado estés con la mente, más sufres.

Cuanto más capaz seas de honrar y aceptar el Ahora, más libre estarás del dolor, del sufrimiento y del ego.

¿PORQUÉ HABITUALMENTE SE NIEGA O SE RESISTE EL EGO AL AHORA?



Porque no puede funcionar y permanecer en control, sin el tiempo; que es pasado y futuro. Así que percibe el Ahora intemporal como una amenaza.
El tiempo y la mente son de hecho inseparables.

Necesitamos la mente, así como del tiempo, para funcionar en este mundo, pero llega un momento en el que se apoderan de nuestra vida y ahí es donde se establecen la disfunción, el dolor y la tristeza.

El ego busca continuamente cubrir el momento presente con el pasado y el futuro, y así el Ser, que es inseparable del Ahora, queda cubierto por el tiempo. Nuestra verdadera naturaleza, lo que realmente somos, queda oscurecida por la mente.

Se ha acumulado una carga cada vez más pesada de tiempo en la mente colectiva humana, con una gran cantidad de dolor residual del pasado.

Si no quieres crear más dolor para ti y para los demás, si no quieres aumentar más el residuo de sufrimiento pasado que aún vive en ti, no creas más tiempo, no vivas en el ego, vive en el aquí y ahora.

El momento presente es todo lo que tienes. Haz del Ahora el foco primario de tu vida.

Mientras que antes habitabas en el tiempo y hacías breves visitas al Ahora, establece tu residencia en el Ahora y haz breves visitas al pasado y al futuro cuando se requiera para manejar los asuntos prácticos de la vida.
¿Qué podría ser más demente que crear resistencia interior a algo que ya es?
¿Qué podría ser más demente que oponerse a la vida misma, que es ahora y siempre ahora?

Ríndete a lo que es. Di “sí” a la vida, y observa cómo ésta empieza súbitamente a funcionar a favor tuyo y no contra ti.

Eckhart Tolle
Camino al Despertar

domingo, 15 de enero de 2017

Relaciones humanas, fractales, y la ley de las dependencias



Hace unos 2.500 años, un filósofo indio llamado Kapila formuló una doctrina que explicaba los orígenes del universo, y toda la vida consciente del mismo. Sus conceptos incluían la teoría del «quinto elemento», conocida por muchos gracias a la alquimia y varios textos herméticos, y precedían a las enseñanzas de Aristóteles y Platón. La filosofía de Kapila se denomina samkya, y se erigió en una de las seis escuelas de la filosofía india clásica, siendo tan importante su incidencia que tuvo consecuencias trascendentales en el pensamiento metafísico budista y la filosofía griega, y extendiéndose hasta la Edad Media a través de los alquimistas europeos. Las huellas de la filosofía samkya aparecen en enseñanzas tales como las diferentes escuelas rosacruces, el “cuarto camino” de Gurdjieff, la masonería, la teosofía, el gnosticismo, etc.

Kapila decía que la conciencia pura e indiferenciada ha existido siempre, que ha estado irradiando eternamente, sin principio ni fin, a través del espacio y el tiempo, expresándose a través de una serie de principios que, en conjunto, podemos generalizar como energía consciente en movimiento. Para manifestar lo que entendemos por la “Creación”, la energía se condensa en cinco estadios o formas diferentes (elementos), que actúan como bloques de construcción de toda manifestación material, en diversas permutaciones y combinaciones. Estos elementos, todos los cuales proceden del primero de ellos, que los griegos llamaron éter, o en sanscrito se llamaba akasha, son el Aire, el Fuego, el Agua y la Tierra.

Esta antigua lista de elementos es un método rápido para clasificar toda la materia manifestada, y es la base de muchas enseñanzas esotéricas, alquímicas, mágicas y ocultistas de manipulación de la componentes de la realidad según su estado, cada uno con unas propiedades determinadas, que se denominan colectivamente tattwas, un término que viene a designar todas las cosas que poseen esencia, y hay sistemas completos destinados a estudiarlos y aprender a manipularlos a voluntad. Todo lo que podemos percibir en nuestro plano terrenal se compone de uno o más de estos cinco elementos combinados de varias maneras y en diferentes proporciones. Así mismo, es también la base para la medicina tradicional china, intercambiando y modificando alguno de los nombres de los elementos, y de otras filosofías orientales derivadas de las escuelas místicas de la india.

De la misma manera que estos cinco elementos se combinan para darnos los bloques básicos de construcción de la realidad (partículas cuánticas, partículas subatómicas, átomos, etc.), y nada puede existir sin que haya una relación interdependiente de los mismos para conseguir cualquier otra cosa, los seres humanos nos relacionamos para generar la experiencia de la vida humana, y nada se puede conseguir sin la existencia de estas relaciones.

La relacionalidad de la vida humana
En los años 80, un filósofo llamado James Care escribió que la manera en que las personas solemos ver el mundo hoy en día está totalmente en contra a como la vida nos ha creado para verla [originariamente, antes de las varias manipulaciones genéticas sufridas]. Las relaciones humanas entre dos personas, por ejemplo, están basadas en una interacción que suele durar una duración finita de tiempo, que tiene una serie de reglas y normas para que se lleve a cabo, y en la cual, en muchas ocasiones, de esa interacción sale alguien que gana algo, y alguien que pierde algo (en ello se basan los deportes, el mundo financiero, educativo, la economía en la que se sustenta nuestro día a día, etc.). Es un tipo de relación en el que siempre prevalece el individualismo y el servicio a uno mismo. Sin embargo, decía James Care, este individualismo y las sociedades basadas en el mismo no son más que una ficción, ya que no existe tal cosa como un único individuo separado de su contexto y aislado, que pueda existir y desarrollarse como tal sin apoyarse en los demás y necesitarse mutuamente, sino que toda la experiencia humana está constituida por roles y relaciones entre nosotros, ya que vivimos en el mundo, y somos parte del mundo, o, como dice un mantra que suelo usar mucho para recordar mi porqué en esta encarnación: soy una célula en el cuerpo de la humanidad, y estoy al servicio de la totalidad”.

Todos dependemos de todos
No hay nada que el ser humano pueda llevar a cabo sin tener en cuenta los elementos y personas que le rodean. Sabemos, y hemos hablado en otros artículos y conferencias, que es el programa ego de gestión de nuestra psique lo que nos da la ilusión de la separación y de la individualidad, y lo que nos hace vernos como seres aislados, pero todo lo que hacemos y somos depende de todo lo demás, y nada puede ser hecho o alcanzado sin tener en cuenta las relaciones con objetos, elementos y personas involucradas, por lo que la filosofía de vida que está más alineada con nuestro propósito y función no es nunca la filosofía de la individualidad, sino la de la relacionalidad e interdependencia de todos con todos. En este aspecto, todos necesitándonos a todos, y todos trabajando con todos, es una forma de existencia que fluye con los principios de la vida que rigen el planeta, sin principio ni fin, un tipo de relación con el entorno, los otros reinos de la naturaleza y el resto de la raza humana donde el enfoque está puesto en reforzar los lazos y las conexiones de las que penden nuestros crecimientos mutuos, para poder resolver situaciones cada vez más grandes con la fuerza de la unidad.

Para solventar paradojas a la hora de entender bien el concepto de individualidad contra el que James Care escribe, hemos de ver a esta principalmente como un componente en el trabajo personal de mirar hacia nuestro interior para conocernos mejor, sanarnos, desprogramarnos, autoevaluarnos y observarnos, etc., ya que es el único aspecto que nadie puede mirar o hacer por ti, y del que no dependes de nadie para poder hacerlo, pero si que puedes necesitar a los demás para ayudarte a ello. Pero, perfectamente alineado, resulta también que el trabajo de cambiar en nuestro interior para poder cambiar el mundo exterior pasa también por ver esa ilusión de individualidad en lo más recóndito de cada uno, y ya cuando hemos removidos unas cuantas capas de filtros, velos y programas mentales, aparecen atisbos de que viajando hacia el interior de ti mismo para cambiarte y crecer, llegas al corazón de los campos de consciencia que unen todas las cosas y todas las personas, volviendo a darte cuenta que el mundo exterior, de nuevo, cumple con las ideas a rajatabla de que todo depende de todo, y que los limites que nos ponemos para definir donde termino yo y donde empiezas tu son solo una construcción de la mente, en la parte más terrenal de los múltiples niveles que componen nuestra existencia.

La ley de correspondencias
Los antiguos filósofos ya se dieron cuenta de que si todo depende de todo y todas las personas dependen de todas las personas, debe haber algún tipo de ley cósmica o universal que rija estas dependencias. Hace un par de años, en este otro articulo, ya explicamos porqué se corresponden ciertas cosas con ciertas otras cosas, basándonos en la ley de las octavas.

Habréis leído hasta la saciedad que lo que buscas “ahí fuera” lo tienes entrando “hacia dentro”. Porque es lo mismo. No es que seamos parte del universo. Es que todo el universo es parte de nosotros, está en nosotros. El más absoluto infinito se concentra en la parte más pequeña de cada una de nuestras células. ¿Es esto correcto? ¿Cómo puede algo “finito” como nosotros, un ser humano, “ser” algo infinito como el Universo?

Fractales infinitos
La respuesta está en lo que se llama un fractal. Un fractal es una representación geométrica que puede ser dividida hasta el infinito y conserva su misma forma, estructural, potencial, etc. Fijaros en la figura siguiente. Es la conocida estrella de David, símbolo de muchísimas culturas que se pierden en la antigüedad (y mal apropiada por alguna actual). Imaginaros una de vuestras células, la más pequeña, como el círculo que rodea la figura. Este espacio es finito, está acotado, es fácil de entender que tiene límites. Ahora insertamos una figura geométrica en su interior, un triángulo equilátero, mejor dicho, dos. Uno hacia arriba, y otro hacia abajo. Buscamos una representación geométrica que nos explique cómo el infinito puede estar contenido en algo finito, y este es el modelo que lo explica.

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¿Y por qué dos triángulos y no otra cosa? Porque representan la dualidad de nuestro universo y la doble polaridad de todo lo que existe. Existimos en una realidad en la cual percibimos que no existe blanco sin negro, ni frío sin calor, una cosa y su contrario, por eso este símbolo representa la dualidad. ¿Es correcta esa percepción? No. Todo funciona por triadas, y al ser humano le falta ver la realidad a través de la tercera energía o polaridad, la energía neutra o equilibrante, pero por la manipulación de la esfera de consciencia sufrida en los albores de nuestra creación no podemos ver los tres componentes que forman todo lo que existe, y por eso vivimos bajo la ilusión de la dualidad.

Volviendo a la figura, en estos momentos seguimos teniendo un espacio finito (el interior del círculo) acotado por la circunferencia que representa ser un átomo nuestro, una célula o nuestro cuerpo entero, el límite que defina no tiene importancia. ¿Cómo metemos algo infinito en ello? Si para cada uno de los nuevos triángulos resultantes vamos añadiendo más triángulos, dividiendo estos que ya hemos creado, tal y como veis en la figura siguiente, volvemos a obtener nuevas estrellas de David de tamaño menor, pero siempre totalmente completas, con las mismas características y propiedades que la estrella “madre”, los mismos ángulos, las mismas proporciones, etc.

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Cada una de esas divisiones crea la misma forma que el dibujo original, y lo que es mejor, podemos seguir así hasta el infinito, porque cada estrella nueva que se crea, puede ser dividida de nuevo hasta donde queramos, suponiendo que pudiéramos tener un microscopio tan potente que nos permitiera ver esas subdivisiones tan pequeñas hasta el infinito. Y, además, para cada nivel en el que dividimos, tenemos un nuevo círculo que lo rodea que representa el límite ilusorio de algo acotado que tiene ese subnivel.

Todo conectado con todo
Gracias a este proceso existe el infinito dentro de un espacio finito y esta es la respuesta que nos permite entender cómo todo el universo puede estar dentro del más pequeño de nuestros átomos, porque cada célula nuestra es un fractal que está conectado con todo el universo que existe en la célula, persona o silla de al lado (tal y como están conectadas entre sí todas las mini estrellas de David que salen en la figura). Es la ley de la correspondencia hacia arriba, o hacia abajo, hacia dentro o hacia afuera, es el modelo de las relaciones humanas, de la vida, de la consciencia, en cualquier plano, en cualquier dimensión, en cualquier nivel.
El infinito, el universo y todos sus planos existenciales están en nosotros y una parte del Todo no puede existir sin la parte de al lado. No existe individualidad como tal, como concepto de una parte aislada del resto que pueda hacer algo sin la concordancia y existencia del resto de partes que forman el conjunto mayor al que pertenece. Y, por el mismo motivo, no existe acción, por pequeña que sea, que una de las micro-micro-figuras fractales realizara, que no afecte si o si a todo el conjunto, de ahí que no hay pensamiento, acción o energía movida, creada o emitida por el ser humano, que no tenga repercusión, en su justa medida, en todos y cada uno del resto de fractales de la Creación. El “efecto mariposa”, del cual seguro habréis oído hablar, nace de este concepto.

Todo está conectado, todo es interdependiente, todo afecta a todo, y quizás lleguemos a tener todos esta visión del mundo, en algún momento de nuestro periplo evolutivo como especie. Requiere algo que pocos humanos han llegado hasta el  momento a ser conscientes en cada momento de sus vidas, pero es una de esas cosas que esperan a ser descubiertas más allá del velo de la ilusión de nuestra realidad percibida, manipuladamente, como individual y separada de todo lo demás.

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sábado, 14 de enero de 2017

Osho: La Responsabilidad y la Libertad van juntas



“La libertad tiene dos partes, y si sólo tienes una de sus partes, una sola parte, sentirás libertad mezclada con tristeza. De manera que tienes que comprender toda la psicología de la libertad.

La primera parte es la libertad de: liberarse de la nacionalidad, de cierta iglesia, de cierta raza, de cierta ideología política. Esta es la primera parte de la libertad, la base de la libertad. Siempre es de algo. Una vez que hayas logrado esta libertad, te sentirás muy ligero y muy bien y muy feliz. Y, por primera vez, empezarás a deleitarte en tu propia individualidad, porque tu individualidad estaba tapada por todas esas cosas de las que te has liberado.

Pero esto es sólo la mitad…. y entonces vendrá la tristeza, porque falta la otra mitad. Ya se ha logrado la libertad de, pero ¿libertad para qué? La libertad en sí misma no tiene sentido a menos que sea libertad para algo, algo creativo: libertad para esculpir, libertad para bailar, libertad para crear música, poesía, pintura. A menos que tu libertad se convierta en una realización creativa, te sentirás triste. Porque verás que eres libre: tus cadenas están rotas, ya no llevas esposas, ya no llevas ninguna cadena, no tienes ninguna prisión, estás bajo la noche estrellada, completamente libre. Pero ¿a dónde ir? ….

Entonces llega una tristeza repentina. ¿Qué camino elegir? Hasta ahora no se planteaba la cuestión de ir a alguna parte: estabas preso. Toda tu consciencia se concentraba en cómo liberarse, tu única ansiedad era cómo liberarte. Ahora que eres libre, hay que afrontar un nuevo tipo de problema. ¿Qué hacer ahora que eres libre?

La libertad sola, en sí misma, no significa nada a menos que elijas un camino creativo. O profundizas más en la meditación para realizarte a ti mismo, o si tienes algún tipo de talento que no ha tenido ocasión de desarrollarse debido a tus grilletes… No podías componer música porque tenías las manos encadenadas, no podías bailar porque tus pies estaban encadenados… si tienes talento para bailar, sé un bailarín. Entonces tu libertad es completa, entonces el círculo está completo.

Libertad de y libertad para: es un dilema al que se enfrenta toda persona que primero lucha por la libertad y luego de pronto descubre: “Ahora que soy libre, ¿qué voy a hacer?”. Hasta ese momento, estaba muy ocupada, muy afanada, muy atareada. Incluso en sueños pensaba sólo en la libertad. Y nunca se había planteado qué iba a hacer cuando la alcanzara.

Pero es necesario algo más. Tienes que volverte un creador. Tienes que encontrar alguna creatividad que colme tu libertad, de lo contrario tu libertad está vacía. Necesitas crear algo o descubrir algo. Actualiza tu potencial o entra en ti para encontrarte a ti mismo, pero haz algo con tu libertad. La libertad es tan solo una oportunidad para ti. No es el objetivo en sí misma. Simplemente te da toda la oportunidad de hacer lo que quieras hacer. Cuando eres libre y te sientes triste, es porque todavía no has usado esta oportunidad.

La meditación estará bien, la música estará bien, la escultura estará bien, el baile estará bien, el amor estará bien. Pero haz algo con tu libertad. No te quedes sentado con tu libertad, de lo contrario te entristecerás…

Pero recuerda algo fundamental para toda la cuestión de la libertad: la responsabilidad y la libertad van juntas. Si no quieres responsabilidad, tampoco puedes tener libertad. Ambas llegan juntas o ambas se van juntas…

Habías soñado con la libertad sin pensar nunca que le seguiría una gran responsabilidad. Tienes libertad, pero no has cumplido con la responsabilidad. Por eso permanece en torno a ti la tristeza. Eres absolutamente capaz de deshacer esta tristeza. Si fuiste capaz de deshacer tu esclavitud, tus cadenas, con seguridad eres capaz de ser creativo. Si fuiste capaz de deshacer las prisiones, con certeza puedes hacer, crear algo bello.

Mi propia experiencia es que, a menos que de alguna manera te vuelvas un creador, tu vida permanecerá vacía y triste. Las únicas personas dichosas son las creadoras. Puede que sea simplemente la creación de más consciencia, más experiencia de la verdad, la consciencia, la dicha. Puede que sea simplemente un mundo interior de creatividad o puede que sea algo externo. Pero la libertad tiene que volverse responsable, positiva. Tu libertad todavía es negativa. Es bueno que hayas salido de la prisión, pero no es suficiente. Ahora tiene que ganarte el pan. Hasta ahora te estaban suministrando el pan. Con las cadenas, te estaban suministrando un cobijo, te estaban dando ropa…

La libertad significa que tendrás que ser responsable de cada acto, de cada respiración; serás responsable de todo lo que hagas o no hagas.

La gente en realidad le tiene mucho miedo a la libertad, aunque hable de ella. Pero mi propia experiencia es que muy pocas personas quieren realmente la libertad… porque subconscientemente saben que la libertad traerá consigo muchos problemas que no están dispuestos a afrontar. Es mejor permanecer en un aprisionamiento confortable…

Tendrás que disipar la oscuridad de la tristeza; de lo contrario, tarde o temprano, entrarás en alguna prisión. No puedes seguir sobrecargándote de tristeza. Antes de que la carga sea excesiva y te haga retroceder a alguna esclavitud…, cambia toda la situación siendo una persona creativa. Descubre cuál es tu alegría en la vida, qué te gustaría crear, qué te gustaría ser, qué quieres que sea lo que te defina”.
Fuente: Osho, Libertad. La valentía de ser tú mismo

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